No voy a decir que todo fue un camino de rosas, y voy a repartir elogios y críticas sobre el entretenido Congreso constituyente de Foro Asturias.
Lo primero resaltar que por fin Cascos es el presidente de la formación y candidato a la presidencia de Asturias.
Lo segundo es que ha sido elegido con la práctica totalidad de los votos, más de 3000 de los afiliados que se presentaron, y con la sola excepción de 19 votos en blanco y 4 nulos.
Lo tercero decir que como partido recién creado, el congreso tuvo un desconcierto organizativo digno de resaltar. Tanto por la comisión gestora que llevó de una manera deficiente las votaciones, como por la organización del acomodo hacia los afiliados.
Lo cuarto resaltar que Cascos, pese a quién pese, sigue siendo el mismo. Dejó clara su postura en relación a no querer para Foro Asturias unas primarias, ni tampoco una limitación de tiempo de los cargos. Eso puede resultar contradictorio. Pero para nada. Cascos exponía en su día la necesidad de establecer un congreso extraordinario en el caso de Asturias cuando la elección de candidato en el PP. Congreso recogido en los estatutos del Partido Popular y que fue puesto en marcha en otros ejemplos, como el de Baleares. Nada tiene que ver eso con una organización interna tipo primarias como es el caso del PSOE. Personalmente yo prefiero las primarias pero de otra manera. Lo dije en su día y lo voté hoy. Pero sabía perfectamente que la intención de Cascos no iba por ahí. Y si alguien creyó que una organización de primarias iba a tener un apoyo de Cascos pues se equivocó y desde luego poco conoce la figura de Cascos. Cascos diseñó parte de la organización interna del PP y aunque dicha organización puede chocar con el elemental proceso de voto por afiliado, también es cierto que son procesos de designación bastante más sólidos en estructuración si el proyecto político resultante tiene sólidos cimientos de competencia, basado en el trabajo dentro del partido y que muchas veces se escapan al conocimiento o vista del militante.
Aún así, y sin tomar como ejemplo las primarias del PSOE -que tampoco son un escaparate democrático de nada, aunque pueden tener en apariencia un aspecto más democrático- la mayoría de nosotros, los ciudadanos que votamos si mayor logro cada cuatro años, tenemos en mente ese proceso estructural por el cual deberían de organizarse los partidos, tanto en cargos como en órganos de designación. O lo que es lo mismo, el militante y la importancia de su voto.
En quinto lugar resaltar que la fórmula elegida para la constitución de Foro Asturias ha sido un buen ejemplo de democracia desde mi punto de vista. Poco dado en partidos políticos modernos. Ni siquiera en eso llamado UpyD y del que forma parte un tal Savater. Fueron los militantes, los afiliados, los que tuvieron la oportunidad de introducir varias enmiendas a los estatutos del partido. Enmiendas que en dos casos concretos, correspondían al anhelo que la ciudadanía tenía o tiene de cómo deben ser los partidos políticos. La primera enmienda era la de las primarias. Fue aceptada por mayoría, pese a la oposición de la comisión gestora. Comisión gestora formada en gran parte por ex políticos procedentes del PP, partido ese con una estructura interna basada en la no discrepancia y en la aceptación de regulaciones a dedo. Por eso, no cambiaron el chip. Y por eso, como no cambiaron el chip, ni entendieron ni se esperaron la reacción mayoritaria de la gente.
La opinión sin embargo de estos políticos, acostumbrados a otras cosas, es que a veces la voluntad popular no se corresponde con la mejor estrategia de partido. Por eso rechazan este tipo de designaciones. Cuando la estrategia es buena o competente, eso es comprensible y aceptable. Pero cuando la estrategia responde a intereses personales, eso crea descrédito y desconfianza en el ciudadano. Como se apreció con el tema PP y la designación de candidato en Asturias.
Otro enmienda aceptada fue la limitación en el poder de los cargos a no más de ocho años o dos legislaturas. Desde el punto de vista del militante, eso es lo más democrático para evitar apoltronamientos conocidos y mangoneos políticos. Pero también choca con la posibilidad de acabar con proyectos competentes. A mi se me viene a la cabeza, y aunque poco tenga que ver, el caso de la limitación de Bill Clinton, que con becaria o sin becaria, creo que fue de lo mejorcito que pasó por la Casablanca. Y no podía quedarse más de ocho años.
Aún así, reconozco que es una enmienda necesaria para controlar a los vividores de la política, aunque no necesariamente efectiva según en qué situaciones o casos.
Y el summum discordante fue aquella relativa a la aceptación de forma legal de las corrientes de opinión internas. Objeto de complicado análisis. Supongo que las corrientes internas de opinión por lo general tiene que estar contempladas. La discrepancia, es o debería de ser lo que hace mejorar los proyectos. Y aquellos proyectos reunidos sobre una misma idea, deben tener también diferentes puntos de reflexión. Ahora bien, una cosa es eso y otra convertir un partido o una organización en una casa de putes. Seguramente organizar, encauzar o controlar las corrientes de opinión para evitar esto último, tampoco debe de ser cosa fácil.
En definitiva, la sensación final que se recoge del congreso es que del mismo sale la impresión de haber conseguido casi, casi, el partido político que se desea. No me gustan ciertos sujetos que se van a aposentar en cargos del partido y que obviaré su nombre, por la mala impresión que me dieron. Tampoco me gusta esa postulación ideológica refrito de centrismo, autonomismo y una cosa llamada europeísmo, que debe ser para darle un toque más moderno. Pero lo que a mi me convence no es eso, es más bien el sello de Cascos. Y créanme, escépticos, anticasquistas, casquistas o comunistas que leen esto, que Cascos, con mal carácter, con cara de cabrón, con su pinta de doberman, con su maltrato a latigazos y sin piedad de escoltas y lo que quieran... es un tipo que no se casa ni con Dios y que seguro, seguro, trabajará por Asturias. Y quien no tenga esa misma visión en su equipo, pasado un tiempo, llámese Rosa Trapiello, Gonzalo Botas, Landa o María santísima(no quería dar nombres), no le durará ni dos telediarios. Esa debe ser la seña de identidad de Foro Asturias.
Y si Cascos decepcionara pasados cuatro años, pues siempre podremos volver a lo de siempre. O mejor dicho, no volver a votar nunca más. Que sería mi caso.