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lunes, 3 de enero de 2011
domingo, 12 de diciembre de 2010
Vaya plan...
Conversacion en un parque de Pamplona de un compañero que pasea sus perros con un caballero de la tercera edad que se le acerca:
-Hola,que tal...¿de que raza son tus perros?...que majos son..
-Son pastores vascos,un poco inquietos,ya ve,pero es que aun son jovenes.
-Y...¿vas a pasearlos mucho tiempo por aqui?..
-Pues no se,un rato aun...
-No,te lo digo por que,si quieres,vamos a mi casa que esta aqui cerca y te enseño la polla...
-Eeeh...no,no...gracias...
La tercera edad se me ha caido del altar en que la tenia,no pensaba yo que estaban tan calientes ni tan desviados...y mi compañero,le da las gracias...¿¿¡¡??...
Si le llega a invitar a una cena con velitas,quien sabe lo que hubiera pasado...vaya ejemplo para los perritos...
-Hola,que tal...¿de que raza son tus perros?...que majos son..
-Son pastores vascos,un poco inquietos,ya ve,pero es que aun son jovenes.
-Y...¿vas a pasearlos mucho tiempo por aqui?..
-Pues no se,un rato aun...
-No,te lo digo por que,si quieres,vamos a mi casa que esta aqui cerca y te enseño la polla...
-Eeeh...no,no...gracias...
La tercera edad se me ha caido del altar en que la tenia,no pensaba yo que estaban tan calientes ni tan desviados...y mi compañero,le da las gracias...¿¿¡¡??...
Si le llega a invitar a una cena con velitas,quien sabe lo que hubiera pasado...vaya ejemplo para los perritos...
lunes, 11 de octubre de 2010
TANGAS PELIGROSOS
Ser hombre no es una tarea fácil. Y no serlo, tampoco.
Una pareja. Ella bastante engalanada y pomposa (por cierto un culo abombado realmente espectacular. Sin duda mucho mejor de culo que de cara) y el un niñato con aires de mordenillo y piercings incrustados en su extraño y picassiano rostro (más feo que pegarle a un padre). Ambos se sientan a cenar.
Nadie dudaría que les esperaba una cena con velitas, miradas de "cariñito, te quiero" y rostros embelesados mientras un buen vino empapaba sus labios.
Pero un factor inesperado surge de improvisto. Una rubia espectacular, alta, hermosos ojos azules, poco maquillaje, una especie de Susana Grisso en su versión jóven y perfeccionada. Al sentarse su trasero curvilíneo adopta una forma incitante. Pasados unos segundos el vaquero ajustado se desliza y aparece un tanga violeta en escena remarcando unos gluteos perfectos y definidos.
El chico lanza miradas furtivas, medio despistadas. Al final la tentación vence a la corrección y la mirada se paraliza unos instantes. Seguramente en aquel momento si viene alguien y le coje del aro y le arranca la oreja hubiera sido insensible al dolor. Igualmente si un gimnasta dimininuto ejerciera sus ejercicios en dichos aros pondría la mano en el fuego que no se percataría de dichos equilibrios.
La chica que le acompaña lo mira con cara enfadada y sin decirle nada se lo dice todo: ¿Estas cenando conmigo y tú mirandole el tanga a otra?. Hubo varias cazadas más y miradas asesinas por parte de su acompañante.
La cena duro poco. El mirón o aprendiz de voyeur, abandonó rapido el barco y ella con gesto enfurruñado se fue sola un poco después maldiciendo los tangas minúsculos y picarones que monopolizan las miradas y dilatan las pupilas en un éxtasis visual y sensorial inigualable.
Una pareja. Ella bastante engalanada y pomposa (por cierto un culo abombado realmente espectacular. Sin duda mucho mejor de culo que de cara) y el un niñato con aires de mordenillo y piercings incrustados en su extraño y picassiano rostro (más feo que pegarle a un padre). Ambos se sientan a cenar.
Nadie dudaría que les esperaba una cena con velitas, miradas de "cariñito, te quiero" y rostros embelesados mientras un buen vino empapaba sus labios.
Pero un factor inesperado surge de improvisto. Una rubia espectacular, alta, hermosos ojos azules, poco maquillaje, una especie de Susana Grisso en su versión jóven y perfeccionada. Al sentarse su trasero curvilíneo adopta una forma incitante. Pasados unos segundos el vaquero ajustado se desliza y aparece un tanga violeta en escena remarcando unos gluteos perfectos y definidos.
El chico lanza miradas furtivas, medio despistadas. Al final la tentación vence a la corrección y la mirada se paraliza unos instantes. Seguramente en aquel momento si viene alguien y le coje del aro y le arranca la oreja hubiera sido insensible al dolor. Igualmente si un gimnasta dimininuto ejerciera sus ejercicios en dichos aros pondría la mano en el fuego que no se percataría de dichos equilibrios.
La chica que le acompaña lo mira con cara enfadada y sin decirle nada se lo dice todo: ¿Estas cenando conmigo y tú mirandole el tanga a otra?. Hubo varias cazadas más y miradas asesinas por parte de su acompañante.
La cena duro poco. El mirón o aprendiz de voyeur, abandonó rapido el barco y ella con gesto enfurruñado se fue sola un poco después maldiciendo los tangas minúsculos y picarones que monopolizan las miradas y dilatan las pupilas en un éxtasis visual y sensorial inigualable.
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