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lunes, 26 de diciembre de 2011

Ladrones de guante blanco.

Curioso lo de los hosteleros asturianos que por lo visto ahora se andan quejando de que está siendo una de sus peores navidades.Y es que,la crisis que estamos padeciendo ,influye a todos los sectores y la gente se apreta el cinturón con lo cual es obvio que obtengan menos ingresos.Pero hay que recordar, que este sector con la entrada del euro, ha inflado los precios de una forma exagerada y como ejemplo por poner uno ,es el del precio del cafe, que por aquella época solía costar sus 100 pesetas y con la entrada del euro lo subieron a un euro aunque ahora la mayoría están a 1,10 con lo cual de una sola vez lo han subido 60 pesetas y no ya es la cuestión de los precios, es el trato con el cliente al que le ponen mala cara si pides una reserva o te contestan mal ,es un sector que cuando había vacas gordas se puso muy alegre con los precios,pero que ahora que las cosas van mal lo primero que hacen es quejarse en vez de tener precios competitivos y tratar al cliente como dios manda ya que es el que paga. Enlace

lunes, 4 de julio de 2011

De compras y en rebajas

Ir de compras con una muyer es todo un ejercicio de resistencia de los pies, juego de caderas, hacia atrás y hacia delante, agudeza visual de etiquetas, de tallas, de terminología técnica incomprensible sobre si la cintura del pantalón tiene "ofserr"(palabro que no sé cojones significa) o algo así, que si es escote esta "arremetido" de una manera o de otra. La rebajas sacan lo peor de cada mujer. Independientemente de que vayas con tu madre, con tu mujer y tu suegra, al entrar en una tienda de ropa femenina, el hombre estorba. Desde el primer instante notas miradas de rechazo, acompañadas de una desubicación absoluta. Intento siempre colocarme en los sitios donde no estorbo, ante la avalancha de viejas de que te apartan de un caderazo de la linea de visualización de un vestido o un corpiño de temporada. Pero aún así, te buscan. Esta mañana en una tienda de esas me coloqué justo en la esquina del establecimiento, totalmente alejado de estanterias ni de cualquier artículo de deseo. No quería estorbar porque sé de que son capaces la viejas si les estorbas. Me situe al lado de una cartel que ponía "hay tallas grandes", y aunque mi intención no era el de srvir de ejemplo del propio cartel, la verdad es que llegué a pensar que alguna podría confundirme con una especie de modelo de tallaje gordo. El caso es que pensaba yo que iba a tener un momento imperceptible y relajado de stress en estos casos. Pero no. Hacia allí, hacia mi posición, se dirigió una señora con muy mala hostia, que parecía la madre de Tamara seisdedos para, como no, apartarme con el brazo de la puta esquina, como buscando algo que mi cuerpo tapaba. El último reducto en rebajas. Como la señora no tenía buen gesto, despues de no encontrar nada me miró desafiante y me dijo "creí que había algo señor"...

Evidentemente algo había, que era yo. Y entre el nulo respeto hacia lo que es algo diferenciado de la nada, y ese tratamiento de "señor" que tanto me repatea los cojones viniendo de una paisana de 70 años, pues ya me amargó la estancia.

Los pies reventados, un codazo, un caderazo y un "señor". Consecuencia de ir de rebajas con una mujer.